El Teatro Colón en una de sus mejores noches del año: Olga Peretyatko, una voz para el encantamiento

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Por Alejandro A. Domínguez Benavides para Revista Argentina (Tercera Época)

Olga Peretyatko. Créditos: Arnaldo Colombaroli.

Grandes intérpretes internacionales

Jueves 21 de octubre de 2021

Olga Peretyatko (Soprano).

Matthias Samuil (piano).

Programa:

  • Me voilà seule .. Comme autrefois (Aria de Leila) de Les Pêcheurs de Perles de George Bizet.
  • de Les Contes D’Hoffmann, de Jacques Offenbach.
  • Nocturno Op. 9 No2 en Mi bemol mayor, de Fryderyk Chopin. (piano solo).
  • Sérénade: Quand tu chantes, bercée, de Charles Gounod.
  • Dors mon enfant WWV 53, de Richard Wagner.
  • Gounod.
  • Der Sandmann Op.79/13, de Robert Shumann.
  • Dobrú noc Op.73/1 de Antonin  Dvořák.
  • Ninna nanna de  Francesco  Paolo Tosti.
  • E l’uccellino, de Giacomo Puccini.
  • Summertime de Porgy and Bess de George Gershwin.
  • Nocturno No 20 en Do sostenido menor, Op. Post- Lento con gran espressione de Federic Chopin. (piano solo).
  • Casta diva… (Aria de Norma), de Vicenzo Bellini.
  • Bel raggio lusinghier .. Dolce pensiero (Cavatina de Semiramide) de Giacomo Rossini.
  • Una voce poco fa (Aria de Rosina de Il Barbiere di Siviglia ). de Giacomo Rossini.
  • Calificacion: Excelente.

OlgaPeretyatko nació en San Petersburgo y allí mismo ingresó al mundo del canto en el coro de niños del Mariinsky. A partir de allí comenzaron los estudios de perfeccionamiento en la Hanns Eisler-Hochschule für Musik de Berlín, la Opera Studio de la Ópera Estatal de Hamburgo y la Accademia Rossiniana de Pesaro. El mundo comenzó a conocerla tras lograr su premio en el prestigioso Concurso Operalia, patrocinado por gran tenor Plácido Domingo, y desde entonces ha cantado en La Scala, Saatsoper Berlin, Royal Opera House, Opera Bastille, el Teatro Bolshoi, la Metropolitan Opera, el Festival de Aix-en-Provence, la Filarmónica de Berlín, Salzburg Festspiele y la Ópera estatal de Viena, entre otras salas de prestigio. Colaboró con directores musicales y escénicos de la talla de Kirill Petrenko, Zubin Mehta, Valery Gergiev, Yury Temirkanov, Lorin Maazel, Alberto Zedda, Daniel Barenboim, Dmitry Tcherniakov y Robert Lepage. Lanzó seis discos recibidos satisfactoriamente por la crítica en Sony Classical y ha obtenido numerosos premios entre los que cabe destacar el OPUS Klassik (2018), ECHO Klassik (2015) y el Premio Franco Abbiati della Critica Musicale Italiana.

Peretyatko subió al escenario pisando fuerte, a los pocos minutos demostró mucho más de lo que puede decir el programa de mano. Con seguridad, aplomo y profesionalidad sorprendió al auditorio cantando Les oiseaux dans la charmille (Aria de Olympia) Elle a fui, la tourterelle (Aria de Antonia) L’amour lui dit: ¡la belle! (Aria de Giulietta) de Les Contes D’Hoffmann, de Jacques Offenbach.

Generalmente somos escépticos cuando figuras de renombre internacional brindan un recital acompañadas por un piano. Nos dejan dudas de cómo cantarían con una Orquesta o sí la voz se mantendría lozana durante las largas horas una ópera. Creemos que Peretyatko, al interpretar tres personajes que cantan tres sopranos con coloraturas diferentes en el desarrollo de la opera de Offenbach, logró un momento de insuperable esplendor, superó la prueba y alejo nuestra desconfianza. En el caso hipotético de suspenderse el concierto después de esas interpretaciones, sin exagerar nos hubiésemos ido del teatro encantados.

Olga Peretyatko. Créditos: Arnaldo Colombaroli.

 En esos primeros minutos del concierto la soprano rusa mostró, además, sus dotes de actriz dotando de movimientos adecuados a los personajes que interpretó. Descolló en la representación que hizo de la muñeca Olympia y los cambios de actitud y psicología cuando prestó su cuerpo a la poderosa cortesana Giulietta o a la talentosa cantante Antonia. Un trabajo prodigioso y de gran exigencia, que la artista desarrollo con envidiable naturalidad y con la sonrisa de quien disfruta lo que hace.

Al recital de Peretyatko podríamos dividirlo en dos momentos de acuerdo con el intervalo que comenzó al finalizar la interpretación de ¡Ah! Je veux vivre dans le rêve, de Roméo et Juliette de Charles Gounod, pero creemos que no sería suficiente.

Creemos que “si la ópera, por caso, es un drama musical -como afirma Fernández Walker en el programa de mano- en el que la representación de una historia se despliega ante nuestros ojos y oídos, las arias incluidas en un recital son algo así como un relato en tercera persona: la voz, sobre la atmósfera generada por la transcripción de la orquesta al piano, evoca una escena. Y, al hacerlo, pone de manifiesto otra capacidad del artista: como un rapsoda que, repitiendo un antiguo ritual, atrae al público al calor del fuego junto al que se dispone a cantar.” Ese rol de rapsoda lo cumplió, adecuadamente en tres momentos claves: cuando abordó el repertorio francés; las canciones de cuna de Wagner, Schumann, Dvořák, Tosti y Puccini donde logró transmitir un clima intimista. A este género dedicó su último disco Songs for Maya, publicado durante este año, cálido homenaje para su hija. Pero dónde lució su voz de soprano ligera con todo su esplendor fue en el repertorio bel cantista, interpretando a Rossini y Bellini. Allí el enorme volumen de su voz, espléndidos agudos,  gran intensidad en la zona grave, emisión perfecta y una coloratura de gran belleza., brindó uno de los momentos más sublimes de la noche. ¿Técnica? Desde luego, pero no basta.  Olga Peretyatko tiene ángel,éseque no se enseña en ninguna academia.