Por Hernando Vicente Cañardo para La Gazeta del Progreso
La guerra es una ciencia envuelta en la oscuridad, con tanta imperfección que no existen reglas certeras concernientes a la misma. La costumbre y los prejuicios, consecuencia natural de la ignorancia son su solo basamento. Todas las otras ciencias están fundadas en principios fijos y reglas, solamente la guerra carece de ellos. [1] (Maurice Count de Saxe ,Marshal-General of the Armies of France. Reveries Or Memoirs Concerning The Art Of War , Edimburgh Printed by Sands , Donaldson Murray and Cochran 1759 Preface .VII).
Antes de realizar un comentario sobre la novela en que se basó la película ganadora del Oscar, es conveniente un breve análisis sobre los errores de cálculo o percepción que tuvieron como resultado la tragedia de la guerra de trincheras entre 1914 y 1918, tema preponderante en el desarrollo argumental del filme.
En primer término hubo errores de carácter económico. Los líderes e intelectuales europeos sobrestimaron el poder del libre comercio, entendiendo que ese vínculo detendría las Naciones frente a una guerra, pues el desenlace de un conflicto seria impredecible.
Barbara Tuchman, en The Guns of August, hace notar que cuando se le advierte sobre las consecuencias de una guerra de atrición a Helmuth Von Moltke, junto a la idea de crear un Estado Mayor Económico, este contesta que no era economista sino soldado. (Tuchman, Barbara. The Guns of August Ballantine Books , 2004 p. 398)
No obstante, Moltke había afirmado ante el Káiser en 1906, que la guerra no se decidiría por una sola batalla, sino que sería un conflicto que no finalizaría hasta que se agotasen las fuerzas de la nación y dejaría exhaustos aún a los victoriosos. A pesar de ello, ni Moltke ni el Estado Mayor Alemán hicieron planes para una guerra prolongada. La creencia, sin fundamento alguno, era de una guerra con resultados rápidos, que terminaría antes del fin del primer año.
Un siglo de filosofía estaba detrás de los planes alemanes de ataque. Fichte, quien creía que el pueblo alemán estaba destinado por la Providencia a ocupar el lugar supremo en la Historia del Universo; Hegel que vio al pueblo alemán dirigiendo al mundo a través de su Kultur; Nietzsche que interpretaba que el Superhombre estaba fuera de los controles ordinarios ; o Treitschke para quien el poder era el deber primario del Estado.
Otra causa fue una confianza excesiva en la moral, y en los planes de ofensiva, manteniendo siempre la iniciativa, el deseo de vencer. Este élan vital en Francia, se tradujo en la doctrina de la ofensiva, sin tener en cuenta que las realidades del campo de batalla indicaban a veces que se debía retroceder, siendo ejemplos claros el pensamiento del General Joffre o el de Mariscal Foch en la Batalla del Marne. (Tuchman, Barbara. The Guns of August. p. 39).
Fue esta mentalidad, en las élites políticas y militares, la que produjo los horrores descriptos por Remarque.
Sin Novedad en el Frente es una de las novelas más importantes de Siglo XX, una épica de la Gran Guerra. Si bien otros autores como Ford Maddox Ford, en su Parade´s End, la tratan en relación con el suicidio de Europa, o Wilfred Owen y Siegfried Sassoon lo hacen con una poesía caústica, como Dulce et Decorum est Pro Patria Mori; Erich Paul Remarque presenta a la guerra sin eufemismos. Su propia experiencia sirvió para crear al soldado Paul Baümer, y cómo la guerra va destruyendo su espíritu, dejándolo sin sueños hasta que muere.
Bäumer, influenciado por los discursos patrióticos de su profesor Kantorek, se alista con sus compañeros en el Ejército, siendo enviados al Frente Occidental. En este, él y sus compañeros se enfrentarán a las condiciones en las trincheras, donde se lucha por ganar algunos metros, o perderlos, y el entusiasmo inicial dará lugar a la desilusión.
Sus vidas transcurren entre los descansos y el frente,y lentamente los protagonistas se acostumbran a la guerra, una causa de muerte como el cáncer, la tuberculosis, la gripe o la disentería. Solo que en la guerra las muertes son más frecuentes, más variadas y más terribles. Sobre este trasfondo, Remarque construye un monumento a la inutilidad de la Gran Guerra, donde por cuatro años la juventud europea se mantuvo en agujeros frente a los ataque de la artillería y al fuego de ametralladoras, que decidían quien vivía y quién no.
Al comienzo de su obra, Remarque declara que el mismo no es una acusación ni una confesión, y menos una aventura, pues la muerte no lo es para aquellos que la enfrentan. Simplemente trata de una generación que a pesar de haber sobrevivido a las bombas, fue destruida por la guerra. (Remarque, Erich Maria All Quiet on the Western Front 2013. Random House Trade Paperbacks Edition Author´s Note:”This book is to be neither an accusation nor a confession, and least of all an adventure, for death is not an adventure to those who stand face to face with it. It will try simply to tell of a generation of men who, even though they may have escaped shells, were destroyed by the war.”).
Su libro no se centra en hechos heroicos, sino en las condiciones de vida de los soldados, sus temores, y el papel del azar entre la vida y la muerte.Las bajas masivas y las ganancias territoriales mínimas, son enfatizadas, observándose como la oficialidad superior, lejos del frente, ignora o es indiferente al sufrimiento.
Otro tema es el concepto de nacionalismo, pues los compañeros y Baümer se enrolan voluntariamente, por patriotismo y orgullo, siendo lo que el Profesor Kantorek llamaba la juventud de hierro. Sin embargo, las visiones románticas de gloria y deber a la Patria se derrumban frente a la realidad de las trincheras. Los bombardeos, el fuego de cortina, las minas, los gases, los tanques, las ametralladoras, y las granadas de mano, son solo palabras pero que conllevan el horror. En ese viaje interior, Baümer busca explicaciones a sus sentimientos de alienación. Observa que los soldados mayores están vinculados a su vida anterior, con esposas, familias y ocupaciones, con una historia que la guerra no puede borrar. En cambio él y su grupo, solo tienen a los padres y alguno a una novia. Salvo eso, poco tenían, quizás algún entusiasmo, algunos pasatiempos y el colegio. La vida no se extendía más allá y nada de eso quedó. Las visitas a su hogar le demuestran que ya no pertenece a ese lugar, que es un mundo extraño y desconectado, con su madre muriendo y su padre preguntando por el desarrollo de la guerra.
Entre los compañeros de Baümer en esta épica se encuentran Kropp, el pensador mas preclaro del grupo; Müller, quien lleva sus libros al frente; Leer, el más popular con las mujeres; Haie Westhus, un excavador de turba convertido en soldado ; Tjaden, cerrajero en la vida civil; Kantorek, el profesor belicista e hipócrita que empuja a sus alumnos, pero no se enlista hasta que es reclutado; el caballeroso Teniente Bertinck; el Sargento Himmelstoss, abusador y sádico; Deterin, quien se convertirá en desertor; Kemmerich el mejor amigo de Baümer; Behm, otro compañero de clase; y Stanislau Katczinsky, un zapatero y experto en obtener víveres en el frente. Su muerte convertirá a Baümer en un ser indiferente frente a su propia supervivencia.
El personaje principal afirma que si la Guerra hubiese finalizado en 1916, el sufrimiento y la experiencia hubieran desatado una tormenta. Pero el retorno ahora seria de hombres cansados, quebrados, sin raíces ni esperanzas y sin poder hallar un camino. Los hombres no los entenderán, pues las generaciones anteriores retornarán a sus hogares y a sus ocupaciones, olvidando la guerra, y las nuevas generaciones los dejarán de lado. Serán superfluos, aún con ellos mismos, envejeciendo, adaptándose algunos, sometiéndose otros y con el transcurso de los años caerán en la ruina.
En Octubre de 1918, un mes antes del fin de la guerra, Paul Baümer muere en un día tan tranquilo, que el parte militar solo afirma: sin novedad en el frente. ( Remarque, Erich Maria All Quiet on the Western Front 2013 Random House Trade Paperbacks Edition Chapter 12. p.171:”He fell in October 1918, on a day that was so quiet and still on the whole front, that the army report confined itself to the single sentence: All quiet on the Western Front. He had fallen forward and lay on the earth as though sleeping. Turning him over one saw that he could not have suffered long; his face had an expression of calm, as though almost glad the end had come.”)
La descripción realista y descarnada de la guerra en trincheras desde la perspectiva de un joven soldado, provocó reacciones variadas, convirtiendo a Remarque en el portavoz de esa generación destruida.
La crítica más feroz provino de sus propios compatriotas, muchos de los cuales entendían que el libro denigraba el esfuerzo bélico alemán, y especialmente desde el Partido Nacional Socialista. La película, en su versión de 1930, la cual también ganara un Oscar, sufrió en Alemania fuertes protestas, con ataques a los cines y a los espectadores. En consecuencia, en 1933, Sin Novedad en el Frente, fue uno de los primeros libros degenerados, quemados en público.
Como Remarque había emigrado a Suiza en 1939, su hermana Elfriede fue detenida, juzgada, y decapitada el 16 de diciembre de 1943, supuestamente por afirmar que la causa alemana era una perdida. Tras la sentencia del Tribunal del Pueblo, su Presidente Roland Freisler, envió a su otra hermana, la factura por los gastos de detención, juicio y ejecución, los que totalizaban 49.580 Reichsmarks.
También hubo críticas al libro por la caracterización de los médicos en el frente, como seres desalmados y sin sentimientos, mientras que otros entendieron que la lucha por la Patria exigía esfuerzos y sacrificios y la visión era exagerada.
El alegato pacifista de Remarque quizás no haya sido compartido por todos, pero la depresión y los desordenes mentales posteriores constituyeron una realidad a consecuencia de la guerra. El autor lo trató en la secuela, El Regreso, cuyo tema es retorno de los combatientes alemanes finalizada la guerra, su desencanto y las dificultades para adaptarse la vida civil, con el trasfondo de los primeros pasos del Nacionalsocialismo.
Sin Novedad en el Frente es en definitiva, una obra apolítica y anti bélica, que trata como pocas el horror de un conflicto que se llevó más de treinta y siete millones de almas entre 1914 y 1918. Pero también es un relato sobre hombres que a pesar de todas las disrupciones que sufrieron en sus vidas y sus temores, aguantaron la guerra y la enfrentaron.
( Este artículo fue publicado en La Gazeta del Progreso)